En este
sentido, como ejemplo, los primeros viajeros del ferrocarril
Stockton-Darlington inaugurado en 1825, lo utilizaban por medio
de invitaciones formales expedidas por la Compañía.
Con posterioridad, cuando se empezaron a generalizar los viajes
de pasajeros, fue necesario crear un sistema de control distinto
a las invitaciones personales y que fuera más fácil de expedir.
Como producto de esta necesidad, en Inglaterra, se pusieron en
funcionamiento los que podríamos denominar como primeros
billetes de viaje para ferrocarril: unas pequeñas placas
metálicas numeradas (metal tallies) , en las que figuraba
el nombre de la línea así como el destino del viajero. Estas
placas metálicas eran recogidas al finalizar el viaje para ser
utilizadas nuevamente.
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"Railway tickets, timetables & handbills"
de Maurice I. Bray |
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Editado en 1986
por Morland Publishing Co Ltd |
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Colección Alberto Marin (c) |
La implantación de nuevas líneas ferroviarias y el incremento en
el uso del ferrocarril como medio de transporte de pasajeros era
incompatible con el sistema de "billetes metálicos" o con su
otra alternativa de la época: los "billetes manuscritos". Era
necesario ofrecer una solución eficaz para atender la creciente
demanda de pasajeros y fue Thomas Edmondson (1792-1851) el que
desarrolló el primer tipo de billetes pre-impresos en cartón,
que posteriormente podía ser validado.
Los "billetes edmondson" han perdurado en la mayoría de las
compañías ferroviarias hasta los años ochenta del siglo XX,
cuando el uso masivo del ferrocarril obligó a mecanizar la
emisión de billetes, aunque en algunos países los "edmondson" se
han seguido utilizando en líneas comerciales hasta finalizar el
siglo y, aún hoy, es posible adquirirlos en algunos
ferrocarriles históricos o turísticos.
Si
los billetes edmondson se desarrollaron como una alternativa
duradera y universal (fueron adoptados por la gran mayoría de
los ferrocarriles del mundo y han funcionado durante más de
ciento cincuenta años), sus sustitutos los "billetes
mecanizados" han sido variados y efímeros: cada compañía ha ido
implantando distintas tecnologías para emitirlos, incluso
probando simultáneamente diferentes sistemas, que han sido
sustituidos rápidamente por otros nuevos, como los "billetes
electrónicos" y así sucesivamente hasta llegar a las "tarjetas
inteligentes" que llevan incorporado un chip.
Por otra parte, no podemos olvidar que aunque la mayoría de las
compañías utilizaron los billetes edmondson para los pasajes
normales, emplearon otros tipos en ocasiones especiales e,
incluso, algunas pequeñas empresas optaron por emitir billetes
preimpresos en papel en los que se añadía a mano el precio, la
fecha y el destino. Asimismo fueron particularmente llamativos
los billetes tipo carné, en el que figuraba una fotografía del
pasajero, que se expedían para empleados de la compañía como
pases gratuitos. Este mismo formato de carné se empleo, en
algunos casos, para los billetes kilométricos, así llamados por
su caducidad en función del número de kilómetros recorridos.
Otras formas de billetaje estaban ocasionadas por las
innumerables situaciones que condicionaban billetes gratuitos o
de precio reducido, por criterio de la propia empresa o por
obligación legal: pases de militar, estudiantes, directivos de
otras compañías, eventos especiales o bonos semanales o
mensuales.
En cuanto a los tranvías, por lo general, utilizaban pequeños
billetes confeccionados en un papel muy fino que se vendían en
el mismo vehículo. Los cobradores llevaban un clasificador
(billetero) con los billetes ordenados para expedirlos durante
el viaje según fuera el destino del viajero.
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